Antes de que un ser humano pueda experimentar la ingravidez o realizar un paseo espacial, debe entrenar su memoria muscular en la Tierra hasta el cansancio. El entrenamiento de astronautas moderno es un proceso de simulación extrema diseñado para engañar al cuerpo y prepararlo para lo impredecible.
Dado que no podemos apagar la gravedad terrestre, los científicos han tenido que ser muy creativos. Estas son las dos herramientas de simulación más importantes del mundo.
Vuelos parabólicos: Gravedad cero en la Tierra
La única forma de experimentar la verdadera ingravidez en la Tierra es mediante la caída libre. Para conseguirlo, se utilizan aviones comerciales modificados que realizan maniobras acrobáticas llamadas parábolas. El avión asciende en un ángulo agudo y luego se deja caer en picado.
Durante los 20 a 25 segundos que dura la cima de esa caída, el interior del avión experimenta una microgravedad real. Los astronautas flotan exactamente igual que lo harían en la Estación Espacial Internacional.
Piscinas de flotabilidad neutra: El espacio subacuático
Para simular un paseo espacial (EVA) de seis horas, no sirven los segundos de un vuelo parabólico. Se necesita la Laboratorio de Flotabilidad Neutra (NBL) de la NASA, una de las piscinas más grandes del mundo.
Dentro de esta piscina gigante hay una réplica a tamaño real de los módulos de la Estación Espacial Internacional. Los astronautas se sumergen equipados con sus trajes espaciales auténticos, los cuales son lastrados con pesos milimétricos por buceadores hasta alcanzar la «flotabilidad neutra»: el astronauta ni flota hacia la superficie ni se hunde.
El agua ofrece una resistencia física que el espacio no tiene, lo que hace que este entrenamiento sea increíblemente agotador, pero es la forma más perfecta de aprender a reparar un telescopio o un panel solar en gravedad cero.
🔗 El entrenamiento físico es vital, ya que el espacio destruye los músculos a un ritmo alarmante. Conoce las consecuencias médicas en nuestro informe sobre los Efectos de la microgravedad en el cuerpo humano.
Conclusión
En el espacio, el más mínimo error de cálculo puede ser fatal. Por eso, el entrenamiento de astronautas en la Tierra es una coreografía perfecta de ciencia y resistencia física. Gracias a los vuelos parabólicos y a los laboratorios subacuáticos de flotabilidad neutra, las agencias espaciales consiguen que cuando un astronauta flote en el vacío real por primera vez, su cuerpo no sienta pánico, sino la familiaridad de haberlo vivido cientos de veces bajo el agua.




